El Pix transfiere dinero entre cuentas en segundos, a cualquier hora, en Brasil. En el checkout, el comprador lee un código QR o copia un código, paga desde la app del banco y la confirmación vuelve casi de inmediato, lo que permite liberar el producto en el acto.

Para el vendedor, el punto fuerte es el riesgo: el Pix no tiene chargeback. Una vez pagado, el valor no se retira por impugnación de tarjeta.

El límite es geográfico. El Pix solo existe en Brasil, así que resuelve la operación nacional y no sustituye a la tarjeta en una venta internacional.