La marca es la red por donde circula la transacción. No guarda el dinero ni aprueba la compra: conecta a la adquirente con el banco emisor, define el reglamento que ambos lados siguen y arbitra lo que ocurre cuando el comprador impugna.

Para quien vende, lo que más importa es que las reglas de chargeback, los plazos de respuesta y los límites tolerados los escribe la marca. Superar esos límites no genera una multa de la plataforma, genera el ingreso a un programa de monitoreo de la propia red.