Una transacción es cross-border cuando comprador y receptor están en países diferentes. Desde el punto de vista del banco emisor, llega marcada como internacional, y eso por sí solo ya aumenta la probabilidad de rechazo.
Tres cosas cambian al mismo tiempo. El costo, porque las marcas cobran una tarifa adicional en cross-border. La aprobación, porque el emisor aplica reglas antifraude más estrictas. Y la experiencia, porque el comprador puede ver el cobro en moneda extranjera y encima pagar IOF o una tarifa de su propio banco.
Procesar localmente en el país del comprador, cuando es posible, es lo que elimina la marca de internacional y recupera buena parte de la aprobación perdida.