Friendly fraud, o fraude amistoso, es el chargeback abierto por el propio titular de la tarjeta sobre una compra que de hecho realizó, sin que un tercero haya usado la tarjeta de forma indebida. Las razones varían: olvido de la compra, arrepentimiento no resuelto directamente con el vendedor, o impugnación deliberada para recuperar el dinero conservando el producto.
A diferencia del fraude con tarjeta robada, el friendly fraud no es detectado por el antifraude en el momento de la compra, porque la transacción en sí es legítima. La defensa en ese caso depende de la evidencia: comprobante de entrega, historial de acceso al producto, comunicación con el comprador.