Downsell es el segundo intento. Cuando el comprador rechaza el upsell, en vez de cerrar el embudo le ofreces una versión reducida, un plan más corto o un precio menor, sin pedir de nuevo los datos de la tarjeta.
Funciona porque el rechazo casi nunca es sobre el producto, es sobre el valor en ese momento. Un downsell bien calibrado recupera parte de la facturación que el embudo perdería por completo, y no canibaliza la oferta principal, porque solo aparece para quien ya dijo que no.