KYC, Know Your Customer, es la comprobación obligatoria de quién está detrás de la cuenta: documento, comprobante de domicilio, datos de la empresa, composición societaria y, cuando es persona jurídica, el contrato social. La versión para empresas suele llamarse KYB.

No es una elección de la plataforma. Es una exigencia regulatoria de prevención de lavado de dinero, y aplica a cualquier institución que mueva dinero de terceros.

Lo que más traba la aprobación de una cuenta casi siempre es una divergencia simple: nombre que no coincide, dirección desactualizada, documento vencido o actividad declarada distinta de lo que muestra la página de ventas.